El interior de las ciudades, sobre todo las más industrializadas, no son un ambiente muy propicio para el cultivo de plantas al exterior. Los humos e impurezas dificultan la vida vegetal y acaban con el tiempo por asfixiarla. Para que esto no suceda se deben seguir una serie de reglas y elegir las plantas más resistentes. El humo hace que el número e intensidad de las horas de sol disminuya y el hollín y los gases se depositan en las hojas reduciendo su labor de asimilación todavía más...
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