Té verde: Su alto contenido de antioxidantes EGCG (conjunto de propiedades relacionadas entre sí) puede prevenirlo hasta en un 50%. Con tres tazas de esta infusión al día, es suficiente.
Ajo: Refuerza el sistema inmunológico y tiene propiedades antiinflamatorias.
Aceite de oliva: Esta grasa monoinsaturada puede ayudar a suprimir la actividad tumoral.
Cúrcuma: Ayuda a que los estrógenos disminuyan –algunos tipos de cáncer de mama son sensibles a estas hormonas–, los cuales hacen que el tumor en esta zona del cuerpo crezca. Consume una cucharadita al día, puedes mezclarla en aderezos para ensaladas, en el arroz o las verduras.
Verduras crucíferas: Estos alimentos como la col rizada o la acelga suiza (bok choy) desintoxican el hígado y al hacerlo reducen el paso de las toxinas a través del cuerpo, las cuales pueden irritar a las células y estimular el crecimiento de cáncer en etapas tempranas.
Fresas: Neutralizan las nitrosaminas (propiedades cancerígenas) y son ricas en vitaminas y polifenoles, conocidos como potentes antioxidantes y anticancerígenos.
Chabacano: Contiene betacaroteno que al entrar en el organismo se convierte en vitamina A, la cual además de ayudar a prevenir, retarda el crecimiento del cáncer.
Manzanas: El jugo natural de manzana, la pulpa y la pectina de la cáscara contienen ácido clorogénico y elágico que tienen propiedades antitumorales.